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SALTADOR ESCURRIDIZO

  


 Por: Héctor Camacho Aular.

La revolucionaria década de los años 60 del siglo pasado fue testigo de la reinauguración, en 1963, de la piscina sanfelipeña El Playón, actividad realizada durante las Ferias de Mayo. Para la ocasión, fueron invitados los integrantes de la selección venezolana de natación con el fin de realizar una exhibición de sus facultades conjuntamente con jóvenes yaracuyanos practicantes de ese deporte. Ese día, desde muy temprano en la mañana numeroso público colmó los alrededores de la piscina, para presenciar muy de cerca la competencia y contando con la presencia de periodistas además de los fotógrafos Emilio Colaiacovo y Gilberto Mendoza, el popular “Burro con maña”. Para comenzar dicho espectáculo, fue anunciado, por el micrófono, la presencia de los nadadores capitalinos: Teodoro Capriles, Vicente Capriles, Gerardo Vera, Ramón Guevara y de la esbelta nadadora Annaliesse Rockenbach. Luego fueron nombrados los yaracuyanos participantes: Rafael “Coquito” Leal, Jesús “Pimpo” Elorza, Orlando Gavidia, José “Cheo” Oropeza, Nicolás Ojeda García, Henry “Chimberry” Domínguez, Carlos Pigotti, Alfonso Colmenares, Francisco “Kiko” Garrido, Mario Bustillos, las hermanas Elena y Miriam García, Luis Lugo y otros más. Finalmente, fueron anunciados los saltadores Rubén Anzola y Ramón Higuera “El papá-abuelo”.

   Una vez concluida, la exhibición de los atletas en los cuatro estilos de la natación, inmediatamente, fue anunciada la competencia de saltos ornamentales. Fue entonces, cuando apareció sorpresivamente en lo más alto del trampolín un joven mocho de la mano izquierda trajeado de flux y corbata, saludando  a los presentes y el público al verlo  exclamó: “Ese es “Mano” Domínguez, no lo dejen saltar”. Sin embargo, éste dispuso lanzarse en perfecto clavado, hacia la parte más profunda de la piscina. Inmediatamente, los nadadores invitados se lanzaron velozmente al agua, para tratar de rescatar al improvisado clavadista. Así pasaron varios segundos de infructuosa búsqueda mientras tanto  los espectadores mantenían un mudo silencio. Para grata sorpresa de todos, el escurridizo saltador apareció sonriendo en el otro extremo de la piscina levantando su brazo derecho en señal de victoria logrando que el público lo ovacionara, por varios minutos, por su ocurrencia exitosa.

   Horas después, el escurridizo saltador Froilán “Mano Domínguez celebró su hazaña en compañía de su amigo Andrés Maduro, bajo la sombra de los almendrones del mercado municipal.

 

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