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El Tiempo: Los riesgos que pueden desatar una crisis regional por la elección presidencial en Venezuela

 

La crisis de democracia venezolana sigue preocupando a la región. La comunidad internacional presionaba por una fecha para la realización de las elecciones presidenciales correspondientes para este año. Y, aunque se logró, las condiciones no son del todo “justas ni libres”, pues hace una semana se le impidió a la oposición postular a su candidato y, por el contrario, se aceptaron los que el régimen quiso.




Por El Tiempo

A la par de pedir una fecha, el petitorio, que fue plasmado en parte en el Acuerdo de Barbados, firmado entre oposición y gobierno en octubre del 2023 bajo la mediación de Noruega y el acompañamiento de Estados Unidos, se le sumaba la habilitación de posibles candidatos presidenciales, como el caso de María Corina Machado, a quien la gente escogió en primarias para enfrentar a Nicolás Maduro.

Lo único que se cumplió fue la definición de la fecha, pautada para el 28 de julio. Del resto, el mundo vio cómo el 25 de marzo, a las 11:57 pm, el partido Fuerza Vecinal y Un Nuevo Tiempo (UNT) inscribieron al gobernador del Zulia, Manuel Rosales, ante la imposibilidad de postular a Corina Yoris, la abanderada de Machado y que en teoría también sería inscrita por UNT y la Mesa de la Unidad Democrática, que en una prórroga de ocho horas, fue obligada a poner el nombre de Edmundo González, “para no dejar el puesto vacío”, le dijo a El Tiempo una fuente.

La intención de inscribir a González era que, durante el proceso de sustituciones, el cual debería iniciar a principios de abril, se pudiera hacer el cambio e introducir a Yoris, pero Diosdado Cabello, dio sentencia.

“Ellos pueden apoyar a los que ya están postulados, léanse las leyes escuálidos, perdón, señores opositores. Apoyen a Maduro pues. Tienen para escoger 13 candidatos”, afirmó Cabello, lo que quiere decir que las sustituciones solo podrán hacerse con los ya inscritos.

¿Qué significa todo esto para la región?

Bajo estas condiciones, el panorama parece favorable para que Nicolás Maduro resulte reelecto para el periodo 2025-2030. La inscripción de Rosales ha sido calificada por Machado como una “traición”, y hasta que la opositora no dé el espaldarazo al candidato Edmundo González son pocas las opciones de la oposición; a pesar de que encuestas como Datanálisis aseguran que 70 % de la población quiere un cambio político.

Ante esta situación, los principales aliados de Venezuela, Colombia y Brasil, emitieron inesperadas declaraciones en las que se cuestionan los procedimientos poco democráticos, desatando roces entre los tres países.

“Los gobiernos de derecha y la izquierda cobarde no son capaces de condenar los golpes ni las maniobras que atentan contra la paz. Callan de manera cómplice”, dijo Maduro, quien asegura que lo han intentado matar en los últimos meses. El mandatario añadió que Vente Venezuela, el movimiento de la inhabilitada María Corina Machado, era “terrorista”.

El presidente colombiano Gustavo Petro respondió en X: “No hay izquierda cobarde, hay la probabilidad de, a través de profundizar la democracia, cambiar el mundo. La magia de Chávez fue proponer democracia y cambio del mundo. La revolución de hoy es: transformar el mundo profundizando la democracia”.

¿Pero cómo es que Petro se atrevió a señalar a Maduro? Para el politólogo venezolano Ángel Medina, más allá de la “amistad” que pueda haber entre los mandatarios, es que Maduro, entre la disyuntiva de mantener el poder o reinsertarse en la comunidad internacional, algo en lo que Petro ayudó, prefiere mantenerse en la silla presidencial, pues ser aceptado en la región requiere compromisos y valores democráticos que no está dispuesto a cumplir.

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