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Ají margariteño certificado como único en el mundo




Entrevistadora: Vanessa Acosta. El Ministerio de Comercio y el Instituto Marca País otorgaron el certificado de Indicación Geográfica Protegida (IGP) al ají margariteño que lo certifica como único en el mundo.

De acuerdo con lo anunciado, la IGP es un signo distintivo que reconoce a este rubro sembrado en Nueva Esparta desde hace más de 470 años, con características imputables a la zona geográfica donde se produce.

Juan Cristóbal Montemayor, popularmente conocido en el mundo gastronómico como el Maestro Ajicero, celebró la iniciativa.

No obstante recalcó que el ají venezolano en general es un producto de gran valor y características únicas.
“Hay muchos ajíes que han pasado bajo la mesa. Aplaudo que se reconozcan las bondades del margariteño, pero hay muchos ajíes a los que no le hemos parado”, afirmó.

Asimismo, recalcó la importante labor de productores y agricultores. A su juicio, conocer en detalle la trazabilidad del producto permite conocer si es posible o no ese patrimonio gastronómico.

“Es tiempo, además, de conocer quiénes son las personas que siembran el ají, dónde lo siembran y en qué condiciones lo cosechan”, agregó.

A decir de Montemayor, en el caso del ají margariteño, sus características únicas obedecen a que se producen en una isla.

“Las condiciones de humedad, salinidad, el viento y la temperatura son lo que le confiere sus características únicas. Lo robusto y lo permanente de su aroma y sabor es típico del ambiente margariteño”, agregó.

 

 

Más allá del ají margariteño

 

Cuando se piensa en el ají, automáticamente se asocia con algo picante. Pero no es así.

Montemayor recalcó que la variedad de ajíes tanto dulces como picantes en el país es muy vasta y va más alla de clasificarlo en amarillo, verde, anaranjado o rojo.

Hace 14 años, el Maestro Ajicero, como es hoy conocido, creó Ajíes Montemayor, emprendimiento que deja claro por qué el ají es la esencia del sabor venezolano.

No tiene formación académica gastronómica especializada, en eso es enfático. Su pasión por el ají nació de su gusto por la comida.

Es fiel creyente de que no hay que tenerle miedo al ají picante.

“El venezolano utiliza el picante como complemento por añadidura cuando un plato no tiene gracia. Pero si lo agregas desde el nacimiento de la receta, lo que sale es diferente, le da brillo.

Montemayor no concibe una buena sopa, un chupe, un ceviche o una empanada sin un toque picante, Por eso, asegura, lo importante es conocer el umbral de tolerancia.

“El picante no puede ser dolor, debe ser estimulación”, recalcó.




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